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Clases de Fuego A, B, C, D y K: Qué Extintor Usar

Las cinco clases de fuego según la NOM-002-STPS y qué extintor corresponde a cada una. Por qué el ABC no sirve en una cocina comercial.

Clases de Fuego A, B, C, D y K: Qué Extintor Usar

Comprar extintores ABC para todo el edificio parece la decisión segura. En una cocina comercial es exactamente la equivocada, y la NOM-002-STPS lo dice sin rodeos: los extintores deben ser acordes con la clase de fuego que pueda presentarse. Elegir mal no es solo incumplir: es tener colgado un aparato que no apaga lo que se va a incendiar.

Qué es un fuego, técnicamente

La norma define fuego como la oxidación rápida de los materiales combustibles con desprendimiento de luz y calor: una reacción química de transferencia electrónica, con alta velocidad de reacción. Cuando ese fuego se desarrolla sin control en tiempo y espacio, ya es un incendio.

Entre uno y otro está el concepto que sostiene toda la lógica de los extintores portátiles: el fuego incipiente, el fuego en su etapa inicial que puede controlarse o extinguirse con extintores portátiles, sistemas fijos u otros medios convencionales, sin necesidad de usar ropa y equipo de protección de bombero —chaquetón, botas, casco o equipo de respiración.

Ese matiz es la línea que separa a un trabajador con un extintor de un bombero. Un extintor portátil sirve para el minuto inicial. Si el fuego pasó esa etapa, el extintor ya no es la herramienta y quedarse a pelear es cómo la gente se lastima.

Las cinco clases

La NOM-002-STPS clasifica el fuego según lo que se está quemando, no según dónde ocurre:

Clase A — Material combustible sólido, generalmente de naturaleza orgánica, cuya combustión se realiza normalmente con formación de brasas. Madera, papel, tela, cartón. Es el fuego de una oficina o un almacén de producto seco.

Clase B — Líquidos combustibles e inflamables y gases inflamables. Gasolina, solventes, pinturas, barnices, lacas, tolueno. Es el fuego de un taller, una bodega de químicos o una zona de carga de combustible.

Clase C — Involucra aparatos, equipos e instalaciones eléctricas energizadas. La palabra clave es “energizadas”: el riesgo no es el material, es la corriente. Tableros, motores, cables, centros de datos.

Clase D — Metales combustibles: magnesio, titanio, circonio, sodio, litio y potasio. Fundición, laboratorios, procesos metalúrgicos. Es el menos común y el que requiere agentes extintores especiales.

Clase K — Se presenta básicamente en instalaciones de cocina e involucra aceites y grasas vegetales o animales. La norma es explícita en algo importante: los fuegos clase K ocurren en los depósitos de grasa semipolimerizada, y su comportamiento es distinto al de otros combustibles.

Por qué el ABC no salva una freidora

Esa última frase de la norma explica el error más caro en restaurantes y cocinas industriales. La grasa semipolimerizada acumulada en campanas, ductos y freidoras arde a temperaturas muy altas y se recompone: apagas la flama visible y el aceite, todavía por encima de su temperatura de autoignición, vuelve a encenderse.

Un extintor de polvo ABC apaga la flama pero no resuelve el problema térmico, y la descarga a presión puede dispersar la grasa ardiendo. Por eso existe la clase K y por eso una cocina comercial necesita un extintor específico, no el mismo que tienes en el pasillo.

La misma lógica aplica en sentido inverso. Un extintor de agua sobre un tablero eléctrico energizado convierte el chorro en conductor. Un extintor pensado para clase D no tiene nada que hacer en una recepción. La clase de fuego manda.

Cómo se clasifican los extintores

La norma agrupa los equipos contra incendio de dos maneras.

Por su tipo:

  • Portátiles: diseñados para ser transportados y operados manualmente, con un peso total menor o igual a 20 kg. Contienen un agente extintor que se expele bajo presión para combatir un fuego incipiente.
  • Móviles: transportados sobre ruedas, sin locomoción propia, con un peso superior a 20 kg. Misma función, más capacidad.
  • Fijos: instalados de manera permanente, de operación manual, semiautomática o automática. Incluyen los sistemas de extinción manual a base de agua (mangueras), los rociadores automáticos, los aspersores, los monitores, los cañones y los sistemas de espuma.

Por el agente extintor que contienen, la norma menciona entre otros:

  • Agente extintor químico húmedo: se utiliza para fuegos tipo A, B, C o K. Normalmente consiste en una solución acuosa de sales orgánicas o inorgánicas, o una combinación de éstas.
  • Agentes extintores especiales: productos que se utilizan para apagar fuegos clase D.

Ese corte es útil al cotizar: si un proveedor te ofrece “un extintor universal para todo”, incluido clase D, algo no cuadra. Los metales combustibles requieren agentes especiales, punto.

La decisión, área por área

La clasificación de fuego se hace por área, no por edificio. Un mismo centro de trabajo puede necesitar clase A en el archivo, clase C junto al tablero, clase B en la bodega de solventes y clase K en la cocina del comedor. La norma pide colocar los extintores con base en las distancias máximas de recorrido por clase de fuego: no basta con que exista el extintor correcto en el edificio, tiene que estar cerca del riesgo que le corresponde.

Ahí es donde un análisis de riesgo vale más que un catálogo. Proveedores como GAMA DE MÉXICO manejan extintores de agua, CO2, polvo seco, espuma y clase K, y dimensionan cuál va en cada zona; LGA CONTRA INCENDIOS cubre las cinco clases —A, B, C, D y K— con certificación UL/FM. Para comparar varias opciones sin que nadie te empuje un producto, PROYECTO RED lista proveedores verificados sin vender equipo.

Lo que hay que llevarse

El extintor correcto no es el más caro ni el más versátil: es el que corresponde a lo que se puede quemar en esa área específica. Antes de cotizar, camina tu centro de trabajo y pregúntate, zona por zona, qué hay ahí que pueda arder: papel y mobiliario, solventes, equipo energizado, metales o aceite de cocina. Esa lista es tu requisición, y también es lo primero que va a revisar una inspección.


Fuente: Guía Informativa de la NOM-002-STPS-2010, Secretaría del Trabajo y Previsión Social. Las definiciones de clases de fuego y de tipos de equipo contra incendio provienen del texto de la Norma. Esta guía es informativa y no sustituye la asesoría de una unidad de inspección acreditada.